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CUBA EN BICI (Por Ana y Lupe)
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TEMA: CUBA EN BICI (Por Ana y Lupe)

CUBA EN BICI (Por Ana y Lupe) hace 9 años, 10 meses #1041

  • sandra20
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** Este tema discute el contenido del artículo:

BICI FUGAZ PRESENTA...

 UNA NUEVA AVENTURA DE

LAS JOVENES AVENTURERAS

 DATOS DE INTERÉS al final del diario.

      Los nombres de la mayoría de las personas han sido cambiados por iniciales no reales, al objeto de preservar su anonimato e intimidad. 

 20-12-2008

Salimos de Gijón a las 6 de la mañana, en un Alsa Supra que nos deja en Barajas mismo, en nuestra propia terminal. De ahí en avión a la Habana, a donde llegamos a las 2,30 de la madrugada (hora española) o a las 8,30, hora local (en Cuba hay que restar 6 horas a la nuestra).

Tardamos bastante en recoger las alforjas y las bicis, y al pasar por la aduana nos quitaron las naranjas que traíamos con nosotras (parece que algunos alimentos no envasados pueden portar algún tipo de plagas o enfermedades que evitan requisándolos en el aeropuerto); cambiamos dinero en una CADECA (casa de cambio), y  tomamos un “carro grande” tal y como nos recomendaron (una furgoneta) por 25 CUC hasta el hotel. En el avión conocimos a unos cubanos que nos orientaron sobre los precios normales de los taxis hasta La Habana, de modo que ya sabíamos más o menos lo que nos iba a costar. Esta estrategia la utilizaríamos mucho durante el viaje, la de preguntar de antemano a una o varias personas cuál era la cantidad normal para pagar un artículo o un servicio determinado.

Hace buena temperatura (unos 20ºC.) y mucha, mucha humedad. Nuestro hotel está en el barrio de El Vedado, junto al malecón;  tras instalarnos bajamos hasta allí para darnos un corto paseo junto al mar. Encontramos mucha chavalería, como dirían en nuestra tierra, juventud, guitarras, tumbadoras, palomitas, chiringuitos y puestos de comida en los que se venden bocadillos.

21-12-2008

La Habana - Viñales

 Primer Día en Cuba, y en La Habana.

 

        Desayuno monumental el Hotel Saint Jhon’s (mucha fruta, tostadas, 2 huevos fritos, pan, bollos, galletas, zumos, yogurt,, leche, café, chocolate...).

 

 
 
       
            Montamos las bicis a la puerta del hotel, creo que se sorprenden un poco de ver a mujeres faenando con herramientas, y también por las alforjas. Inflamos ruedas en una gasolinera, el aire hay que pagarlo, aunque no siempre lo aceptan, 25 CU (no convertibles) por bici, creo que da igual que hinches una o dos rueda.
 
 

Paseo por la Habana con las bicis, y primera caída causada por un par de tornillos flojos: rueda descentrada, se escapa la cámara de la cubierta, y arreglo en la calle.

 

 

 

 

 

 

Una mujer aprovecha la ocasión para pedirnos nuestra dirección y darnos la suya. Nos asombra el gesto. Harta de las herramientas vamos a un ponchero a inflar de nuevo la rueda.

 

 

Mercado, compramos tomate y guayaba pensando en la comida, en CU (no convertibles) y tratamos de comprar pan en una panadería; nos fijamos en que toda la gente paga con tarjetas de racionamiento, a nosotros no nos dejan comprar pero al final nos lo dan gratis, regalamos aspirinas, a cambio.

 

 

 

Estación de autobuses, esperamos a la lista de cancelaciones (algo a lo que nos acostumbraríamos en cada viaje), viajamos a VIÑALES.

 

 

 

 

Al llegar nos espera un montón de personas mostrando sus tarjetas o las fotos de sus casas, digamos que es costumbre en Cuba que los y las dueñas de casas para turistas te vayan a buscar al autobús; siempre que nos fiamos de estas personas nos salió muy bien y nos alojamos en buenas casas, o al menos “divertidas”.  Nos vamos con MS, negociamos el precio en 20 CUC por las dos, incluyendo cena y desayuno. Ambos monumentales, muy buenos y ricos (langosta, entre otras cosas; MS nos pide que no digamos nada porque está prohibido dársela a los turistas, a no ser que la paguen  mucho más cara; sólo nos la ofrecieron barata en la provincia de Pinar del Río).

 

 

 

 

Mojito nocturno en la plaza del pueblo, en una terraza para turistas; conocemos a una enfermera de Pinar del Río que me acompaña en bici a por unos antiinflamatorios hasta la casa de MS (con su minifalda y tacones, hace años que no pedalea, resultó raro, otro más de los absurdos a los que conduce la necesidad y la filosofía del pueblo cubano).

 

 

22- 12 - 2009

 

Viñales – Cueva del Indio - Sta. Lucía

 

 

         Tras el súper desayuno salimos en bici dejando los bultos en la casa; queremos ir a la cueva del Indio pero equivocamos ruta y subimos hasta el cementerio por una carreteruca muy chula, llena de propaganda por todos lados. La buena viene después, y es aún más bonita. Hasta llegar a la cueva, pedaleamos hacia un cañón, acompañadas por el aire de áureas tiñosas, que son una especie de águilas carroñeras de las que vimos montones durante nuestro viaje.

 

 

Una de las paradas, ya en el Valle de Viñales, fue en una escuela local de enseñanza primaria; vimos al alumnado y profesorado, y un montón de gente (las familias) que nos explicó que era el día del maestro y lo celebraban preparando comida. Reunieron a los niños para que nos cantaran una canción; correspondimos como pudimos, con “Susanita tiene un ratón”.

 

 

 

En la cueva dejamos las bicis al cuidado de la chica del bar de enfrente, que nos pide 1 CUC por hacerlo; le decimos que pagamos en CU (sabíamos de antemano que en los parquismos –aparcamientos vigilados para bicis- cobran uno o como máximo dos Cu). La chica aceptó, aunque no le gustó. Atando las bicis nos abordó un hindú londinense que venía en moto y que se unió a la visita a la cueva. Coincidimos también con una pareja de franceses a quienes tuvimos que traducir las explicaciones de la guía. Para probar la sonoridad de la cueva cantamos una canción de cada país (La panadera, nuestro emblema musical del viaje, para romper el hielo; Jingle Bells de Londres, y Au Clair de la Lune, Frère Jacques (en canon con nosotras) y Ne me quite pas de Francia), fue divertido, y una pequeña “encerrona” por nuestra parte. Risas y fotos. La visita costó 5 CUC y fue a pie y en barca, bonita pero muy corta.

 

Volvemos a Viñales a por las alforjas porque nos vamos a dormir a otro lado, pero hay que comprar vituallas, lo cual nos demora bastante (sólo a que salga el pan hay que esperar 25 minutos). Hacemos bien en comprar porque tardaríamos bastante en encontrar otras tiendas. MS nos regala un melón, que en realidad es una sandía alargada, y nos lo comemos mientras sale el pan del horno. Tenemos la sensación de que este pueblo no quiere dejarnos ir, la primera de las numerosas ocasiones en que Cuba nos hiciera sentir lo mismo. Encontramos a dos niños con una tarta que se dirigían a su escuela para celebrar el Día del Maestro.

 

 

 

        Nos dirigimos hacia Cayo Jutías, por el camino visitamos el Mural de la Prehistoria, el Taller de escultura “Raíces” (en el que N y ML nos enseñan diversas esculturas), comemos bocadillo a pie de ruta (no hay otro lugar) junto a un chancho que “pastaba” o lo que hagan los chanchos, junto a nosotras. Encontramos muchos sueltos junto a las carreteras y a las casas, en piaras o en solitario.

 

 Llegamos a Pons cansadas, y no encontramos dónde dormir; foto revolucionaria, preguntamos en la farmacia y antes de darnos cuenta nos encontramos subidas a un camión con bicis y todo, rumbo hacia Santa Lucía, donde dicen que hay una casa para turistas (no pueden alojarnos a no ser que paguen el impuesto correspondiente). El camión, que no nos admite ni una propina, nos deja en un alto desde el cual sólo tenemos que dejarnos caer hacia el pueblo, a unos 10 kms. de allí. La subida y bajada al camión, con las bicis cargadas con las alforjas fue una verdadera “vorágine”, con mucha gente ayudando por todos lados. Estos camiones se cogen “donde los amarillos”, y éstos son las paradas, normalmente con marquesinas, en los que unos funcionarios vestidos de amarillo organizan la subida y bajada de las personas en los camiones, un medio de transporte habitual en las zonas rurales. Aunque a nosotras nos pararon en cualquier sitio (creo que por pena), nunca vimos a gente cubana solicitarlo fuera de la parada oficial. Allí esperas el tiempo que haga falta, nunca se sabe cuándo van a pasar. Aventura en Sta. Lucía: Un chico negro que estudió Minas en Checoslovaquia (del 85 al 90) nos acompaña hasta la única casa para turistas: está ocupada y no sólo eso, sino que llegamos cuando el inspector está allí, el experto en minas pasa de largo por miedo, casi sin despedirnos, comprendemos que no debe estar muy bien visto que “el pueblo” se relacione con el turismo. El serio y poco amable inspector nos pide la documentación, nos indica que debemos marcharnos a Cayo Jutías (a 17 kms.) para alojarnos allí, pero se está haciendo de noche, ya queda poca luz, y le rogamos que nos deje aunque sólo fuera un “cacho de prao”, ya que disponíamos de tienda de campaña y sacos, pero es en vano, se mantiene en sus trece y además malencarado. Así que continuamos hasta el final del pueblo en que preguntamos a unos señores, uno de los cuales nos llevó hasta su casa (tras hacer tiempo en un bar para que oscureciera del todo en el que se nos acercan Boris, Luis, Daiamis, Laidis y Jonel, todos niños y jóvenes curiosos que nos explican que en Cuba cada quien puede ponerle el nombre que se le antoje a sus descendientes). P y M, quienes nos dieron de cenar lo que tenían, nos permitieron ducharnos (sin agua corriente), nos cedieron su propia cama con mosquitera (muchas picaduras igual, el día que más), invitaron a unos familiares para que nos conocieran y, no faltaba más, sacaron su botella de ron Habana Club añejo, que bebían sin mezclar. El amigo que estaba con P cuando le contamos nuestro problema de falta de alojamiento bebió más ron de la cuenta (P también) y, como le causó un gran impacto Lupe, se aseguró de que yo le hiciera de alcahueta (“dile que es muy guapa, díselo”) y nos invitó a su casa al día siguiente; tenía ya 4 hijos de dos matrimonios distintos, así que sin problemas por su parte. M animaba a Lupe a probar con él, pero ésta se hizo la dura. Con la familia de P nos vimos obligadas a entretenerlos a pesar de estar muertas de sueño (nos sentimos un poco como una atracción de feria). Súper amables con nosotros, les dimos 20 CUC como pago, unos analgésicos y compresas.

 

 

23 –12 – 2009

 

Sta. Lucía- Cayo Jutías- Minas de Matahambre

 

 

            Decidimos madrugar para no meterles en líos, irnos temprano para evitar tropezar con el inspector, así que a las 6 ya estábamos más o menos despiertas para rehacer las alforjas y ponernos en marcha; no nos ofrecieron desayuno, aunque sí un café que no tomamos por distintas razones (entre otras la dudosa calidad del agua con la que estaba hecho, en esto fuimos un poco aprensivas siempre). M al levantarse se puso enseguida a ver la telenovela, con gran interés, mientras bebía a sorbos su café. A las siete de la mañana, según el horario previsto, decidimos salir discretamente de la casa, antes de que hubiera movimiento por la calle ¡Cuál no sería nuestra sorpresa al descubrir que estaba rebosante de personas que iban y venían, al trabajo, los comercios, estudiantes a la escuela...! La gente de Cuba madruga. Es invierno, la temperatura elevada. Salimos en bici en dirección al cayo y paramos por el camino a comer unos restos que nos quedan para desayunar (no encontramos nada sólido de comer para comprar), junto a la carretera. Es un buen lugar para detenerse, con bonitas vistas de un palmeral, y con las montañas al fondo, muy bucólico. Al poco tiempo observamos a unos campesinos que tratan de dar alcance a un toro que parece haberse escapado, no muy lejos de donde estamos nosotras. Nos entretiene contemplar sus maniobras cuando escuchamos tras de nosotras: -¡Mira, parece que las muchachas no tienen miedo!-. Fue como el detonador de la salida de los 50 m. Lisos, en dos minutos ya estábamos sobre las bicis pedaleando a Cayo Jutías... hasta que nos dicen ¡que vamos en la dirección contraria! Nos acompañan en bici hasta el cruce; sus bicis son antiguas, la mayoría sin cambios, por lo que a pesar de llevar los bultos, a menudo podemos rodar más velozmente que ellos, y subir cuestas inaccesibles con sus bicis. Nos despedimos en el cruce (de nuevo muy brevemente, ya que en él hay un puesto de policía, y no están bien vistas, parece, las relaciones internacionales privadas).

 

            Tras rodar unos cuantos km. más divisamos el cayo; está unido a tierra firme por una carretera elevada sobre el mar, que es una gozada atravesar.  A la entrada una caseta de control vacía; a ambos lados el mar, se divisan muchas aves y ¡ manglares ! (1)  Lo cual es una sorpresa muy agradable e interesante.

 

 

 

 

Nos despierta una voz masculina, a nuestro lado: - “Disculpen que las moleste, señoritas”. Abrimos los ojos, es el guardacostas, vestido con su uniforme marrón. ¡Horror, pavor y terror!, no estamos seguras de que esté permitido hacer nudismo y se nos viene a la cabeza el tipo de régimen político de la isla.

 

 

 

 
 

           Tratamos por todos los medios de cubrirnos las partes pudendas pero solo tenemos las manos para hacerlo, estamos algo lejos de la ropa; nos azoramos y no sabemos que hacer, el guardia nos contempla también sin saber dónde meterse hasta que le pedimos una tregua, que se distancie de nosotras hasta que nos hayamos vestido un poco. Obediente, se aleja y se da la vuelta mientras nos recomponemos y tranquilizamos algo, enseguida vamos a hablar con él, deshaciéndonos en disculpas por nuestra desnudez, bajo una sensación de enorme ridículo.

 

         “Ustedes estén tranquilas, está permitido hacer “desnudismo” en playas solitarias como ésta, quería decírselo, pero estaban tan nerviosas que preferí esperar...”

    

En realidad el guardia quería asegurarse de que habíamos pagado los 5 CUC que cuesta entrar en Cayo Jutías, y que no habíamos pagado porque entramos en él muy de mañana, antes de que abriera la taquilla. Así que nos cobró diligentemente y quedamos en paz. También nos informó de un restaurante que había un poco más adelante donde podíamos comer algo, y también dormir.

 

Nos damos un segundo baño con un paseo posterior, recogiendo conchas y caracolinos de la mar. Cánticos y percusión con las conchas.

 

 

 

 

En el restaurante pedimos unos platos (pollo frito, arroz y verdura) y, por supuesto, unos mojitos. El amable camarero nos da asimismo la receta del mojito:

 

 

 

RECETA DEL MOJITO

 

 

1.      Agua gaseada (muy poca)

2.      Azúcar  (6-8 gr aprox.)

3.      Hierbabuena (un poco); se “macera” todo, revolviendo y machacándola un ratito

4.      Limón o extracto de limón

5.      Hielo (mucho)

6.      Se rellena de agua gaseada u se revuelve de nuevo

 

Lleva su tiempo, preparar un mojito.

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

            

 

 

 

 

Tras comer, volvemos en bici hasta Santa Lucía (17 Km muy llanos) y paramos en el cruce de los “Amarillos” para ver si pasa un camión que nos suba la cuesta.  En nuestro periplo por Cuba todo vale. Nos encontramos con Pedro que espera media hora con nosotras y como no pasa ninguno, dada la hora que es, decidimos pedalear hasta Minas de Matahambre, donde esperamos dormir esta noche. Unos 7 km. más arriba paramos a un camión que nos acerca hasta allí, es el camión del pastor (iglesia de Pentecostés) que viaja con unos cuantos feligreses. Nos ayudan a subir las bicis, charlamos, y nos invitan al sermón de la noche, a las 8 en la iglesia. Nuevamente se niegan a cobrarnos el transporte.

 

 

Según nos bajamos del camión, un chico muy espabilado nos dice que esperemos, que él nos va a buscar una casa; y tras una media hora nos encuentra una ilegal pero ¡con dos habitaciones!, aunque sin agua corriente en el baño. Tras regatear, acordamos 25 CUC por  dormir, más la cena y el desayuno. J, el casero, nos acoge muy amable, y nos explica que él debe darle 5 CUC al chico que nos acompañó; así pues, si tratas directamente con quien tiene la casa en propiedad, te puede salir más barato que si lo haces con intermediarios. También nos advierte de que no quiere que permitamos entrar a ese chico ni a sus amigos en su casa, dice que no son de fiar.

 

 

J es un melómano, tiene un DVD (un dividí) en el que nos hace escuchar entre otros, a Polo Montañés (ya fallecido en accidente de automóvil, que es un cantante de la zona amigo suyo), a Ricardo Arjona (canta balada poética y romántica con una bonita voz) y sobre todo a otro grupo llamado “GENTE DE ZONA”, una de cuyas canciones sirvió para abrirnos muchas puertas y salir airosas de algunas situaciones incómodas. Es la historia de un chico que habla con su mejor amigo para contarle que se ha enamorado de una mujer mayor, su amigo le anima hasta darse cuenta de que le está hablando de su madre (la del amigo), momento en el que, enfadado, le tacha de mala persona y le echa de su vida. El estribillo dice así:

 

...Me enamoréeee

de su cariño,

me enamoréeee

cómo si fuera un niño.

Me enamoréeee

De su ternura,

me enamoréeee

de esa mujer madura.

 

 

 A, su amigo (su “hermano”, según sus propias palabras,  siempre estaban juntos) y un gran cocinero, nos prepara camarones en salsa (son unos grandes langostinos negros de río, que están de rechupete con arroz, papas fritas y ensalada de tomate verde). Esperan con nosotras mientras cenamos, y luego nos llevan a dar una vuelta por el pueblo. Conocemos a la novia de J mientras A se ducha. J está casado (vimos fotos de su mujer y de su hija) pero ellas se fueron a pasar un mes a La Habana, y por eso él le “hace tarros” con otra mujer del pueblo, duerme en casa de ella y todo lo hace abiertamente, sin ocultarse. Igual que lo de acogernos en su casa de manera ilegal, con la de trabas para eso mismo que parecía haber ayer en el pueblo de al lado. Lupe lo empieza a llamar “mafioso”, él mismo dice “a mí todo el mundo me quiere”. Nos llevan al parque a charlar, y sus amigos abiertamente sacan el tema de “pasarlo bien”, es decir, de acostarnos juntos. Tono respetuoso, pero directo. Nos escandalizan un poco. Se asombran de la rancia moral católica española en cuestiones de sexo. Hoy pasamos muchas risas, vamos de absurdo en absurdo, pero es muy divertido.

 

A la vuelta pasamos por la iglesia y el pastor y su mujer nos regalan muchas publicaciones religiosas para que las leamos. Contrastes de la vida.

 

24-12-2008

NOCHEBUENA. Minas de Matahambre – Viñales

 

Brusco despertar con Julio llamando a la puerta, viene a prepararnos el desayuno: naranja, tortilla francesa con pan y cola-cao. Todo ello amenizado con el grupo “Gente de zona”, y su famosa canción “ Me enamoré de su ternura, me enamoré, de esa mujer madura…me enamore de su cariño, me enamoré, como si fuera un niño…”. Esta canción nos dio mucho juego durante todo el viaje, en la cola de la farmacia, en un barrio por la zona baja de Santiago, y nos abrió muchas puertas. Me encanta, ahora también me acompaña, sin ir más lejos hoy la tarareaba de la que iba al trabajo en coche, y siempre me recordará a J y a Cuba en general.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Salimos en bici por una loma que cuesta, sobre todo cuesta encontrar la salida de este pueblo, pues hay muchas subidas y bajadas y direcciones que nos llevan al mismo sitio.

 

Parada técnica para hablar de la gaita y el gaiteru.

 

 Descanso en Pons, compramos un zumo y unas manzanas. Lupe tiene “visita”, parada técnica.

 

Vemos en el camino una plantación de tabaco, paramos y preguntamos si nos la enseñan. Un hombre dice “ A ver, que os la enseñe el ingeniero, señalando a uno. “. Resultan ser trabajadores de pocas palabras, nos explican : la plantación es de septiembre, al 21 de diciembre. Tres meses de crecimiento y 21 días de secado. Se envía a la escogida. Posteriormente viene la selección, curación, tostado y finalización del proceso para la exportación.

 

En esta zona, ya muy próxima a Viñales, por fin ya hay cobertura en el móvil, recibo mensajes, después de varios días. Descendemos hasta Viñales. Nos informamos sobre horarios y billetes de autobús, Ana va a mirar internet e intenta encargar una tarta, ¡qué pena!, no lo consigue. Volvemos a casa de M. Supone una alegría muy grande que siga teniendo la habitación libre para nosotras en esta fecha. Mojito en el tejado, con vistas a todo el pueblo, a las montañas…y grata conversación. M promete cena de Nochebuena con pavo asado en casa de su hermano. Primero “picamos” carne a la parrilla, y bebemos cubalibres ( ron Habana del blanco con cocacola ). La familia de M, con vecinos habían preparado mucha comida, para unas quince personas. Comimos en dos tandas y brindamos con sidra champanada asturiana. Menú : pavo, congrí (arroz blanco con negritos), tomate rojo, lechuga, repollo. De postre : turrones. Bailamos, hay una niña pequeña con melena rubia que mueve la cintura que es un primor.

 

             Mª Sol nos prestó su jeep ruso años 50, lo condujo Lupe hasta el Hotel en el que asistimos a una función de cabaret para turistas y hubo una “encerrona” por la cual tuve que bailar en público (y sin música). Cosas que pasan en Cuba.

 

25-12-2008. NAVIDAD. DE VIÑALES A CIENFUEGOS.

 

Opíparo desayuno en casa de Marisol. Nos despedimos ya que cogemos un autobús que tarda siete horas en llevarnos a Cienfuegos. Nos quedamos en casa de E, M y O. Es preciosa, colonial. El mobiliario es antiguo, los suelos de baldosa también antiguos, todo muy cuidado. Es un piso con muchas habitaciones, la nuestra tiene dos puertas, una comunica con el salón y la otra, con el pasillo y un baño chiquitín. La cocina, está al final del pasillo, con un aparador de madera frente a la mesa, a la derecha la cocina en “L”. Los techos son altos y tienen azotea, donde tomamos mojito, charlamos y tendemos la ropa. Nos cuesta : 20 CUC dormir + 7 CUC cenar + 4 CUC los dos mojitos. Cuento con detalle cómo es la casa, porque al bajar del bus, y acercarse una persona para ofrecernos habitación, le dijimos que sí, pero que primero la veríamos. Antes de entrar, pregunto si tienen agua corriente, era lo único que quería, sin dudarlo, nos quedamos.

 

Paseamos por Cienfuegos y nos sentamos en el Patio del Teatro, cafetería con terraza cerrada con una verja, muy tranquila. Cenamos “pescado amasado”, entre otras cosas,  con la hija de E y el vietnamita que habla cubano- muy simpático.

 

26-12-2008.

 De Cienfuegos a Playa del Inglés

 

Desayuno a las 7 de la mañana.

 

Nos despedimos de O a la puerta de su casa, con una foto. Una cubanita guapísima, amiga de la hija de EM y O, nos despide, se apoya en la puerta y nos dice que es una pena que no nos quedemos más tiempo para compartir. La chica era muy maja, negrita, con tipazo, vestida de pantalón corto y camiseta azul a juego, y varias pulseras y anillos de oro que resaltaban muchísimo en su piel.

Vamos a la cadeca (casa de cambio), no esperamos, pues hay mucha cola.

 

Salimos por el malecón, estadio y lomas, y más lomas en la carretera hacia Trinidad. Ciclistas de doce años y pura fibra, nos acompañan un rato. Hacemos unos 50 km, más o menos hasta el campismo. Comida sobre un hormiguero, un señor nos ofrece cuchillos.

 

Paramos en una finca donde nos explican el cultivo orgánico-pónico (en filas para evitar plagas). Nos tomamos dos zumos de naranjas, refrescantes en el momento idóneo, y por fin, ¡llegamos al campismo!. Ahí pensábamos dormir, pero claro, Cuba es Cuba, terminamos en una playa llena de pinchos y con el agua calentita. No nos dejaron entrar, nos dijeron que era sólo para cubanos. Tuvimos que rodear todo el camping, plantar la tienda algo resguardada en la playa , cerca de árboles y al anochecer ir a negociar, para poder cenar algo. En la negociación, conseguimos un paquete de galletas saladas. Para mí (Lupe), éste fue uno esos momentos que no se me va a olvidar nunca. Lo recuerdo como si fuera hoy y es que hubo de todo : caminata por la playa, primero un camping-cerrado, luego el otro camping, llegamos, nos hace esperar, uno de los chicos, y nos comen los gen-genes, YU YU!!!, pasamos, tenemos que quedarnos a un lado, donde los columpios a oscuras, para que no nos vean, y negociar, con la cocinera a través de los dos chicos jóvenes, el que estaba a la puerta y el vigilante. Nos miran, mientras cenamos las dos, allí sentadas, comiendo caliente (no lo prometido, habíamos pactado zanca y contrazanca de pollo, y sólo apareció un cachín de ese pollo). Me lo pasé muy bien con Ana, todo el tiempo riéndonos y mirando para la pista de baile vacía, en el aire música de Alex Ubago. Volvemos a la tienda paseando, con la noche estrellada y cantando. Antes de quedarnos dormidas, cantamos mucho y miramos las estrellas a través de la ventanita de la tienda.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

27-12-2009

Playa del Inglés-Trinidad

          Despertar en la playa. Todo el romanticismo del lugar parece  apagado por la dureza del suelo (duele todo, muy mala noche) y los pinchos que se pegan a la ropa y a la piel. Lupe picada por los “gegenes”, aún no sabemos lo que son pero con el tiempo descubriremos que se trata de unos mosquitos cuya picadura produce unos granitos que escuecen y que se extienden poco a poco por el cuerpo.

 

Baño en el mar temperatura del agua asombrosamente buena. Desayuno a base de sobra (galletitas saladas, bocata de tortilla, higos). Pedaleo hasta Trinidad (más o menos 30 km.). Encuentro con David, el ciclista canadiense, y con la familia holandesa que en bici transportaban a sus dos hijos de 3 y 1 año respectivamente. Iban cargadísimos, pero hacían desplazamientos cortos. Paramos a saludar a unos guardias que estaban a la puerta de una fiesta de empresa en lo que nos pareció un bar. Hacían juegos y bailaban, y quisimos unirnos un rato a ellos. Íbamos con sed y ganas de tomar algo, pero no nos dejaron entrar. Continuamos. Parada  técnica en un bar de carretera para beber. Más adelante encontramos un puesto de fruta en la carretera, compramos mandarinas y plátanos, y nos regalaron sendos cocos, que primero bebimos y después comimos; no les tienen mucho aprecio. Modesto y Fe María nos acompañan andando hasta su casa, desfallecimiento de Lupe, que se queda atrás, Ana no se da cuenta. Allí nos ofrecen otras frutas: la exquisita GUANÁBANA  y el MAMEI. A Lupe no le gustan.

 

En Trinidad la casa cuya dirección nos dio M en Cienfuegos está ocupada; en su lugar nos buscan otra casa, la de Lidia, una mujer avara, cameladora que no nos gusta nada. Allí pernoctamos dos días, por 25 CUC con el desayuno, pero sin la cena. Ésta nos cuesta 7 CUC más entre las dos, calidad mediocre. El desayuno rico, con fruta, pan, dulce (una especie de mermelada), café.

 

 Paseo por la ciudad, muy bonita pero también muy turística, al menos para lo que estamos acostumbradas hasta ahora.  Mucho arte (cuadros, esculturas) y mucha música en directo; acto por el 50 aniversario de la Liberación de Trinidad.

 

 

             Mojitos en un patio de La Casa de Cultura, escribimos unas postales, paseo nocturno, compramos dos cestas.

 

             Paseo por la ciudad, muy bonita pero también muy turística, al menos para lo que estamos acostumbradas hasta ahora.  Mucho arte (cuadros, esculturas) y mucha música en directo; acto por el 50 aniversario de la Liberación de Trinidad.

 

 

              Mojitos en un patio de La Casa de Cultura, escribimos unas postales, paseo nocturno, compramos dos cestas.


 

28-12-2008, DÍA DE LOS INOCENTES. TRINIDAD

 

Rico desayuno en casa de L. Su niño, Alejandro, quieren hacer bisnes con mi bici. Damos un paseo y hacemos algunas compras. Encontramos a LIU, nos propone excursión a caballo por el Valle de los Ingenios. Después de negociar, le decimos que sí, a las doce quedamos con él. Los caballos están muy bien domados, “mi yegua”, con nombre de ave, era muy buena. La ruta comienza con subidas y bajadas, camino estrecho, pedregoso y con bastante vegetación, pasamos más tarde, a llanear y campo abierto, para acabar en una preciosa cascada. Nos bañamos todos, los brasileños, australianos y las españolas, el agua está muy limpia. Liu nos enseña lo bien que se tira de cabeza. Ana es otra de las valientes que se atreve. Para ello, primero tiene que trepar, lo hace a toda velocidad y con mucho estilo, prueba de ello son las fotos que quedan ya para la posteridad.

 


Liu, el guía, y sus amigos, Rey (con sombrero de piel de vaca) son encantadores, nos invitan a un mojito especial con miel, llamado canchánchara, a coco también. Les contamos parte de nuestras aventuras, ellos se ríen y se lo pasan bien oyéndonos. Liu parece un chico tranquilo que habla mucho con nosotras. Nos contó que estaba separado de una cubana, y que esperaba encontrar a una chica, enamorarse y si hiciera falta, marcharse. Muchos chicos se quieren ir, ligando con una turista, o a lo mejor sólo sacar unas cuantas divisas, nunca sabes, porque la gente es feliz allí, con lo poco que tienen. A parte, no ven las relaciones como aquí, el baile está muy bien visto, y se liga mucho bailando, etc…el clima, hace todo más “fácil”.

 

 

         La vuelta se nos hizo muy corta, entretenida, intentando dominar cada una a su caballo. La mi yegua, de vez en cuando, se animaba mogollón, empezaba a trotar, ¡¡¡ay de mis tobillos!!!, después se calmaba, la explicación que me dio Liu, fue que le gustaba ir en primer lugar, pero yo la llevaba en segundo, pues dejaba que el brasileño guiara, pero ella, a su manera intentaba mandar…fue la mejor ruta que he hecho a caballo. Sobre todo, al ir viendo cómo se ponía el sol en aquel valle tropical y montada en una Yegua , para mi, pura sangre. Al llegar al pueblo, nos encontramos con José Luis, chico de color negro que nos invita a compartir con él una cerveza, una Bucanero, vamos con él al súper, él paga. Tomamos unos bocatas en la calle, él compra la primera ronda, para que no nos engañen. La segunda, me intentan cobrar el doble. Digo que no tengo dinero. Llegamos a casa de Lidia, compartimos y conocemos a otros huéspedes italianos, que nos cambian 80 € para el bus. Lupe se queda durmiendo...

 

Noche de los inocentes

 

Lupe decide acostarse y Ana se acerca hasta La Casa de la Trova con los italianos que acaban de llegar y se alojan en casa de Lidia. Son Giovanni e Hilaria. Ella está tremendamente cansada, pero aguanta como una campeona. 5 CUC la entrada, buenos músicos que se turnaban cada tres cuartos de hora, más o menos. Éramos prácticamente los únicos extranjeros. No había mesa pero solicitamos a unos cubanos compartir la suya, accedieron con gusto. Ana baila con Ismael, un cubano alto y muy prieto, y un gran bailarín, que no dejó un solo baile por bailar, y solo se sentaba en los cambios de orquesta. También fue un gran maestro que me enseñó los rudimentos del baile y ¡hasta a ligar bailando! (suavesito).

 

A la salida Giovanni se interesa por comprar tabaco, preguntamos al portero de la Casa de la Trova y nos envió a una casa cercana, donde El Ruso (llamado así por ser rubicundo). Éste estaba acompañado por un viejito muy gracioso, que bebía ron y fumaba un puro. Nos contó, presumiendo, que tenía ¡¡17 hijos!!, con diversas mujeres, y que para él la Viagra era el gran invento: -“Me tomo una y al cuarto de hora llamo a una mujer –decía-. Ya estoy preparado, ven p’acá”. Ni los italianos ni yo dábamos crédito a la conversación. Compraron buenos Cohibas a bajo precio, por que en esta ciudad hay mucha competencia en la venta ilegal de tabaco. No hay que desconfiar que sea bueno, sólo que el punto de venta no es el oficial, lo que permite abaratar los precios; en La Habana mucho más caro.

 

En Cuba el tiempo se detiene un poco. Tras todas estas vivencias, llegamos a casa sobre las 11,30.

 

29-12-2008. DE TRINIDAD A SANTIAGO.

 

Prisas para coger el autobús temprano. Tardamos la friolera de doce horas y media. Conocemos a los italianos, pareja formada por un padre y su hija. Viven en Milán. Se llaman Erika y Lino. Compartimos comida con ellos, el hippie rizoso alemán, su novia holandesa vegetariana-estirada, y bueno, las jóvenes aventureras, en todo momento charlando y riéndose lo más posible. Fue muy divertido. De esa comida, salió una cita con los italianos, nos veríamos en La Casa de la Trova el día 30 a las nueve de la noche. En el bus, conocemos también a Lino, un profesor de educación física, domador de delfines y de lobos marinos, monitor de deportes para turistas, excursiones, etc…muy serio. Su familia, hace unas magdalenas riquísimas. Su niño, Alex, sabe cantar, los dos son prietos. Conocemos a un fotógrafo de la calle y domador de gallos de pelea, nos hacemos fotos mutuamente, nos intenta vender su cámara compacta. Lleva el gallo envuelto en un saco con cordones. Puede subir en el bus porque tiene amistad con el chófer, es muy caro para los cubanos.

 

Charlamos bastante con una chica vasca, maestra, que nos habla de Marruecos.

 


 

30-12-2008. SANTIAGO DE CUBA.

 

 

        Lupe ya no puede más con las picaduras de los gen-genes, y va al médico de cabecera de Miriam, la casera. Después del médico, a la farmacia, cantamos el Reguetón que aprendimos con Julio, para animarnos, en la cola…de risa : “ me enamoré de su ternura, me enamoré de esa mujer madura, me enamoré de su cariño, me enamoré como si fuera un niño…”. Estuvimos todo el día por las calles del centro. Visitamos el museo Bacardí, charlamos con la guarda mayor del museo, Yolanda. Hacemos fotos, vamos al cadeca.

 

 

31 – 12 – 2008

 Santiago

 

        Despertar en Santiago: Ana madruga y sale con la bici a hacer unos recados ( contratar el autobús para viajar mañana a La Habana, buscar una agencia de viajes que nos lleve a hacer buceo en apnea, comprar fruta y bocadillos para el desayuno); todo ello le lleva hasta un mercadillo de fruta muy guay, y muy animado, donde hay colas excesivamente largas como para comprar algo; deja la bici en un “parqueo”, cuya dueña le entrega una ficha para identificarla (a pesar de ser la única). En el solar había un almendro hermoso, cuya fruta caía al suelo, perdiéndose sin que nadie la aprovechase. Compró unas guayabas y regresó a la casa. Allí desayunamos y nos dirigimos a la playa de Siboney, a unos 17 Km., lugar del que Lupe ha oído hablar a su familia cubana en numerosas ocasiones.

 

Por el camino, muy agradable después de unos días sin pedalear, pasamos por Sevilla, un pueblín muy pequeño situado en un collado en donde paramos a comprar agua y conocimos a Mileidis y Ariadna, quienes luego bajan a vernos a la playa y en ella nos invitan  a un bocata, y a cenar en su casa en Nochevieja. Lástima que no podamos aceptar. Nos cuentan que van a preparar un “machito” (cerdo) y pollo frito. En la playa comemos en un chiringuito, hay bastantes turistas pero aún así es agradable, una vez que hemos sorteado a los chicos que nos abordan con toda clase de propuestas, incluidas la cena de nochevieja en su casa. La playa es preciosa, con palmeras. Nos dimos un hermoso baño, nadando hasta una especie de plataforma semiderruida, en la que un muchacho cubano nos presta unas gafas de buceo para disfrutar viendo pececillos de colores. A falta de otra cosa... (nos falló el buceo en arrecifes de coral).

 

 

Charlando con Ariadna y Mileidis se nos hace tarde, tenemos que retornar a toda prisa, ya que no llevamos luces, pero conseguimos llegar en 50 minutos, cuando la noche ya cae en Santiago. Buscamos sidra acampanada para brindar por la entrada de año, pero el súper está cerrado. Pinchazo de Ana, problemas para centrar la rueda trasera, ayuda de un muchacho que pierde el autobús y al que le cuesta aceptar una propina.

 

Tras la grasa y los problemas de la bici, nos tomamos nuestro primer helado en Cuba; a veces hay helado y a veces no, al igual que el yogur y otros productos. Las cosas hay que cogerlas al vuelo aquí, no siempre encuentras lo que buscas, por eso cuando hay un producto lo tomas como un regalo y, a menudo, esperas una cola más o menos larga para obtenerlo. Aunque tenemos que reconocer que nunca notamos que faltase jabón, comida u otros artículos de primera necesidad. Junto a nosotras se sentaron dos mujeres con las que departimos agradablemente mientras disfrutábamos del magnífico helado. Al final se empeñaron en darnos su dirección para que les escribamos, nos resulta un poco pesado este ritual que no sabemos si nace fruto de la necesidad, del carácter de las personas, o de una mezcla de ambos.

 

Como es nochevieja nos preparamos para salir a cenar y a ver el acto de bienvenida del año (con discursos y demás) que celebra no sólo el 50 centenario del triunfo de la Revolución sino la conmemoración de la bandera cubana, símbolo de su independencia.

 

 Cenamos en el  Restaurante Matamoros, en el Boulevard, por recomendación de un policía. Debemos esperar unos 20 minutos, lo hacemos afuera en la plaza; mientras Lupe va a por una cola un trovador canta y besuquea a Ana, que alucina de la prisa que se dan en este país. Rica cena a base de Cóctail de gambas, pescado con guarnición cervecita Bucanero (para nosotras la mejor) y, de entrada, un poco de boniato frito para picar junto a los tragos. Van entrando los músicos mientras, y nosotras les hacemos fiestas (ya habíamos desistido de cenar con música en directo), creo que de forma bastante entusiasta, ya que “el famoso trompetista de color (negro)” nos lo agradece dedicándonos una canción: se plantó junto a nuestra mesa y tocó “Bésame mucho” acompañado desde el otro extremo del restaurante por el resto de la orquesta. Nos encantó. Al poco se le unió un clarinetista recién llegado y ahí estábamos nosotras, sintiéndonos cantidad de agasajadas. Cuando terminaron el concierto, según costumbre, pasaron la Gorra para que diésemos propina.

 

    La cena fue muy guay, hicimos muchos brindis: por la familia, los italianos Lino y Erika, las relaciones intercontinentales con las islas Canarias  e internacionales con Bretaña, por Cuba, por la música, por los músicos, por las jóvenes aventureras... en fin, la cervecita daba para todo.

 

 

 

A las 11 de la noche se produjo en el parque de Céspedes el “Alzamiento de la Bandera Cubana”, muchas personas. Los adornos aún sin terminar; empiezan los discursos al mismo tiempo que los obreros montan unos carteles enormes con una grúa y a la par que la banda municipal toca el himno nacional. Todo un poco caótico, hasta que dan las 12 y la gente se abraza y besa con sus conocidos y familiares. Armando, un viejo profesor (actualmente Delegado del Pueblo en el Gobierno) y su familia nos incluyen en sus abrazos. Nos hablan de historia cubana y de `política (durante mucho tiempo).

 

 

 

Nos volvemos caminando a casa, porque no funcionan los autobuses y además hay unas colas larguísimas para subirse a ellos. M, la casera, no está (nos había dicho que no saldría, creo que para no darnos la llave). Saltamos la verja para intentar entrar, en vano. Estuvimos 1 hora y media esperando para poder entrar en casa. Mucho frío, fuimos a los hoteles a buscarla, vemos prostitutas de lujo, que dicen “si de verdad me quieres un poco alquila una habitación aquí...”. Cansancio, más frío, disgusto, nos acostamos a las tres.

 

01-01-2009. AÑO NUEVO.

Empezamos el 2009 siendo curiosas, metiéndonos en la vida de nuestros compañeros de baño, “El viejito” y su amigo, mucho más joven, negrito. Sólo se me ocurre preguntarles si están liados. Nos dicen que no, solamente comparten habitación porque no les queda más remedio, están dentro de un grupo de gente que están pasando unos días en Santiago, y se organizan de esa manera para dormir. Curiosamente pensaban lo mismo de nosotras...

Damos un paseo por Santiago, es nuestro último día. Ana se para en una zona, y Daniel, un percusionista nos invita a comer. Pasamos primero a la casa de los vecinos de Daniel, después a la de éste mismo. Nos enseña a bailar, y lo mejor, pide dinero para dárselo al árbol que adoran, Ana enseguida dice que no. Pero al final nos saca una botella de Ron, que tenemos que ir a comprarla por todo el vecindario. Ana me quería dejar en prenda, pero a mi que me registren, yo creo que fue lo de la Santería, no me hubiese quedado allí ni por todo el oro del mundo, ay que cague me entró. Y eso que eran las tres de la tarde, era gente super  humilde. Ana para disculparse, les dice que me duele el estómago, que estoy mala. Salimos pitando rumbo a la estación, hay muchos polis por la ciudad, el centro está cerrado, casi no se puede circular. A las seis de la tarde, cogemos el bus para la Habana. Nos ponen un video musical de Rocio Dúrcal. Pasamos toda la noche en el bus

 

02-01-2009. LA HABANA.

 

 

Brusco despertar en el bus. Llegamos puntuales como un reloj, a las 6.27 hs. de la mañana. Montamos las bicis, inflamos la rueda, y llegamos al hotel Saint Jones, situado en El Vedado. Dura negociación para guardar las bicis, perdemos. Hay que pagar parqueo al aire libre. Que el hotel no tenga parking forma parte del “estilo cubano”…Mi bici la empaquetamos para que vuelva a casa en su caja, mientras que la de Ana espera para ser vendida, casi regalada al Negro, el hijo de Marisol. Desayunamos de buffete en el hotel, subimos a la habitación, esta vez con unas supervistas a la ciudad, tuvimos suerte, la habitación era muy soleyera. Tábamos tan cansadas, que nos quedamos sopa hasta la una del mediodía.

 

 

 

 

Nos duchamos, y damos un paseo por el malecón, hasta la Habana Vieja. Callejeamos. Comemos en un paladar. Anduvimos por la plaza de la Catedral, viendo las calles, los edificios, comprando un libro sobre la Revolución y el Che, en la plaza de los libreros, estos días fueron los más consumistas, ya era la recta final, y había que comprar regalos. Un chico que está en la calle haciendo pájaros con hojas, nos regala dos.  Vamos a la famosa “Bodeguita del medio”, que nos resulta muy caro, dos mojitos por 8 CUC. Durante el paseo, paramos en un bonito café con músicos tocando. Nos cantan una canción y nosotras les cantamos una a ellos. Ana hasta toma sitio dentro del grupo. Durante el paseo vimos a unos novios haciéndose fotos, él mayor, ella joven y prieta, delante un par de niños. Todos muy guapos y elegantes.

Volvemos al hotel caminando, intentamos cenar espaguettis o pizzas pero no pudimos, se demoran tanto que nos vamos a la habitación a cenar sobras y a dormir.

 

DATOS DE INTERÉS PARA CICLISTAS

 

Horarios de comidas:

· Desayuno de 7 a 10

· Comidas de 12 a 2

· Cenas de 6 a 10

 

Los Cambios y el dinero:

 

· 1€=1,22 CUC (peso cubano convertible, llamado también divisa ,o dólares.

· 1CUC= 25 CU (peso cubano no convertible); es interesante cambiar algunos, se hace en las propias Cadecas; si sales de los circuitos turísticos puedes comprar fruta, bocadillos, etc en los puestos que hay junto a la carretera.

· Sueldo medio en Cuba: entre 250 y 300 CU (no convertible)

 

La doble moneda da lugar a muchas confusiones, sobre todo al principio; en general tratarán de cobrarte la misma cantidad que a un cubano, pero en la moneda convertible, y esto nos parecía en muchos casos un abuso. Nosotras de antemano decíamos que íbamos a pagar en CU (no convertibles), o los llevábamos en la mano mientras pedíamos la comanda, a no ser en determinados lugares accesibles sólo en moneda convertible (supermercados, bares, restaurantes...). Muchas veces se puede negociar el pago en peso cubano aunque te hayan pedido divisa o sea CUC.

 

 

PINAR DEL RIO (provincia): Maravillosa la zona para andar en bici, muy rural, lo más barato que encontramos, por 20 o 25 CUC tienes cena, habitación con baño, y desayuno.

 

LUGARES QUE NOS ENCANTARON : Viñales, Cayo Jutías, nos han dicho que es precioso el parque natural de María la Gorda.

 

PARQUEO DE BICIS : 1 ó 2 CU (no CUC)

 

VIENTOS : Puede ser muy fuerte, y molesto. Sopla de este a oeste, conviene rodar en esa dirección.

 

PARA REPARAR LAS BICIS : En la Habana y en las ciudades en general, hay muchas poncheras, donde puedes hinchar las ruedas, o ver algo que esté mal y arreglarlo, por otra parte, muchos hombres saben desmontar una bici y pueden echar una mano ante un problema de mecánica.

 

DESPLAZAMIENTOS

Habana – Viñales, en bus, más o menos dos horas y media.

Viñales – Cienfuegos, en bus, siete horas, 40 CUC  y 6 CUC por las bicis.

Trinidad – Santiago, en bus, ocho horas, 33 CUC más 3 CUC por la bici.

Santiago – La Habana, doce horas y media de bus nocturno, el diurno tarda más. 51 CUC más 5 CUC por las bicis.

 

Las bicis se pagan aparte, decidlo en el momento de comprar el billete.

 

El aire acondicionado, puede hacerte pasar frío, no hay que olvidar subir una chaqueta al autobús.

 

En desplazamientos largos, paran para comer en bares de carretera, nosotras llevábamos algo de comida por si acaso.

 

No se puede comprar el billete hasta una hora antes de la salida, pero puedes reservarlo apuntándote en una lista. Mucha gente se apunta, y luego no hace uso de la reserva, así que no os desaniméis si os dicen que el autobús está completo: apuntaros en la lista de cancelaciones cuya venta de billetes se abre media hora antes de la salida. Todos nuestros viajes en bus menos uno, los hicimos por cancelaciones.

 

En algunos maleteros, no hace falta desmontar las bicis, en otros, sólo con la rueda delantera basta. Conviene llevar pulpo para atarlas al maletero.

 

AGUA Y ALIMENTOS

 

·         PA LOS GOLOSOS: deben aprovechar si encuentran dulces, porque no es fácil, salvo en La Habana. Suele haber cola para comprarlos, como para los helados.

·         No siempre hay los artículos, donde compraste algo hoy, puede haberse agotado mañana.

·         Siempre comimos muy bien, es estupenda la comida de las casas particulares, donde mejor comimos fue en Viñales, en la casa de Marisol.

·         Sólo hemos tomado agua mineral y no hemos tenido problemas de estómago. Sí probamos cafés, sopas, etc…en las que el agua había hervido. No obstante, llevamos tintura de yodo para potabilizar el agua, de 3 a 5 gotas por litro, aunque no necesitamos usarla.

·         Conviene llevar siempre en la bici algo de comida, por si acaso. A menudo, resulta más fácil comprar el bocadillo ya hecho, que el material para hacerlo (recordad que casi siempre costarán entre 1 y 4 CU no convertibles, en los puestos callejeros).

·         Hemos probado toda clase de comidas, sólo para turistas, se paga en CUC y es más caro, y las habituales entre cubanos : cajitas, bocadillos, un tamal, mucho más barato y menos variado. Por ejemplo, un bocata de jamón en la calle cuesta 4 CU, como lo señalan en $ lo he confundido con divisa y he pagado en CUC ( 25 veces más de lo que vale ), al final opto por pagar directamente en peso cubano, aunque a veces nos han dicho que el precio es en divisa. Este tema da para mucho, en realidad, nosotras allí éramos “ricas”.

·         El yogurt de SOYA es maravilloso, lo encontramos en algún puesto callejero.

·         Normalmente nos dijeron que había mucha fruta, aunque en esta época, y a causa del ciclón, no había tanta. Se encuentra en puestos en la carretera , o en mercados. Las pagamos en CU no convertible.

·         Como con casi todo, el precio de la comida en casas particulares y paladares, se pacta antes de que te la preparen, cuando eliges el menú. La langosta sale algo más cara, no mucho, 7 u 8 CUC por persona. Varía según la zona. En Viñales 7 CUC cenar dos personas, en Trinidad, 14-16 CUC cenar dos personas. En Santiago, comimos a la carta, por 12 CUC cada una, la bebida, se suele pagar aparte.

 

DORMIR

 

Sólo te pueden acoger en casas autorizadas, lo más barato, 20-25 CUC, dos personas con cena y desayuno, en la zona de Viñales. En Santiago y Trinidad, 25-30 sólo dormir.

 

Es normal que vengan a ofrecerte casas particulares al autobús. Normalmente, son buenas, están bien, es el método habitual en Cuba. Si no estás acostumbrado puedes sentir que no te dejan ni llegar siquiera y ya están ahí, pero es que es su forma de ganarse la vida, y pensamos que facilitan mucho la llegada al descanso.

 

En las zonas rurales, nos sentimos mejor tratadas y más arropadas que en zonas más turísticas, como Trinidad y Santiago.

 

Yendo en bici, puede caer la noche en un lugar en el que no haya casas autorizadas, por dos veces, dormimos en casas ilegales, en una tenían miedo, en otra ya lo habían hecho más veces, el precio es parecido a las otras.

 

Está permitido acampar libremente en las playas, por lo menos en las de la zona de Trinidad, creemos que en el campo también. Nos picaron los ge-genes en la playa del Inglés, al anochecer. Erupción cutánea importante, y muchos picores. Conviene taparse lo más posible al anochecer, calcetines, playero, pantalón largo, pues atacan sobre todo por la zona de los pies y los tobillos. Y no hay que rascarse, por mucho que pique, pues te lo extiendes. Si te pica mucho vete al médico. Yendo con una persona cubana, es probable que te atienda el médico de cabecera. Para comprar en la farmacia, tendrás también que ir con una persona cubana.

 



[1] El manglar es un bosque de árboles que se enraízan en el agua; los cambios de marea permiten un ecosistema propio muy particular.

 

Editor de los textos y las fotos en la web: Carlos García (Xixonmán)

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¡Hola chicas! ¡Vaya documento! ¡Y qué experiencia! He leído las primeras etapas del viaje (con tal extensión, necesito coger vacaciones para completar la lectura, ja, ja), pero prometo seguir mañana. Por el momento, me encanta y me muero de envidia, y de risa (genial el pasaje del nudismo, aunque ya lo conocía). ¡Ah! Gracias por compartir toda esa información. ¿Alguien quiere ir a Cuba en bici conmigo? Ja, ja. Una pregunta: ¿No íbais a hacer una proyección de diapositivas sobre el viaje? Si es así, avisadme. Un beso grande.
Última Edición: hace 2 años, 11 meses Por acb_web.

Re: CUBA EN BICI (Por Ana y Lupe) hace 9 años, 10 meses #1052

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Gracias a Ana y Lupe por el reportaje del viaje a Cuba en bici.

Me parece un viaje con el frescor y atractivo del contacto con la gente,lejos de los circuitos turisticos programados y encorsetados para “ordeñar al turista”.

Gracias por la información practica y por las anecdotas,aunque ya habiais contado alguna,las habeis enriquecido con buena literatura.

Despues de leeros y ver las fotos quedan las ganas de imitaros y recorrer Cuba en bici.

¡¡Sándra : yo támbien me apunto.¡¡

Gracias y Besos.

Hasta pronto
Eugenio.
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